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Principio de la unidad funcional en el Entrenamiento de Artes Marciales

por Editorial

¿Qué es el principio de la unidad funcional?

¿Sabes qué es el “principio de la unidad funcional”? ¿Cómo y en qué afecta en el entrenamiento? ¿Entender este principio es útil para los instructores o maestros de artes marciales, o es algo que sólo deben tener en cuenta los entrenadores deportivos, o los que trabajan la vertiente deportiva de los sistemas de lucha?

Principio de la unidad funcional y Artes Marciales

Desde su origen, las Artes Marciales han enfocado su práctica en el desarrollo de la persona de manera integral, como un todo, cuerpo-mente, añadiendo incluso a este concepto la parte “espíritu”, con diferentes interpretaciones de este concepto.

Desde las más místico-religiosas, a las más materialistas que obvian esta tercera vía, pasando por los que le dan un significado de identidad individual, subconsciente, aspectos mentales no racionales, etc.

Entrenamiento físico, técnico y mental

En el entrenamiento físico, cualquier trabajo programado para mejorar un aspecto concreto, resistencia, velocidad, fuerza, etc., repercutirá en diferentes subsistemas que debemos tener en cuenta para comprender el alcance de lo que hacemos. 

Cualquier trabajo técnico, igualmente, tiene repercusiones en el entrenamiento físico, además de en otros aspectos actitudinales y mentales que implican su correcta práctica. Y, como es bien sabido, todos los aspectos mentales influyen de manera significativa en nuestro rendimiento físico.

Influencia del entorno

Y si de verdad queremos controlar todo lo que influye en el aprendizaje y evolución de los alumnos a través del entrenamiento, no podremos olvidar lo que aporta el lugar donde se entrena y las personas que intervienen. El ambiente puede ser causa de evolución favorable, entorpecer los resultados, o incluso provocar el abandono de la práctica.

Por todo esto, merece la pena reflexionar el alcance de lo que programamos y hacemos en las clases, así como todos los aspectos que influyen en el entrenamiento o aprendizaje de los alumnos.

Unidad Funcional Entrenamiento

En este artículo, Álvaro Martínez Mateo, Lcdo. Ciencias de la Actividad Física y Deporte, Máster en Investigación en Ciencia de la Actividad Física y Deporte, entrenador personal y director deportivo, nos introduce en este principio de entrenamiento. De interés, a nuestro juicio, para todos los implicados en el entrenamiento/enseñanza de cualquier actividad física, sea deportiva o no.

Principio de la unidad funcional ¿Qué hay que tener en cuenta?

¿En qué consiste el principio de unidad funcional?

El principio de la unidad funcional establece que el abordaje de cualquier estimulo que influya sobre el cuerpo humano tiene que englobar a este en su totalidad, es decir, tiene que tener en cuenta que nuestro cuerpo es un complejo sistema que engloba un conjunto de subsistemas relacionados entre sí (cardiovascular, respiratorio, musculo-esquelético, nervioso…), y que cualquier cambio en un sistema afectará al resto de una determinada manera.

No podemos entrenar un sistema aislándolo del resto, sino que el entrenamiento deber ser global y paralelo. Además, debemos abordar el entrenamiento desde un punto de vista holístico, atendiendo a diferentes campos de conocimiento. 

¿Cómo afecta este principio al entrenamiento?

Imaginemos que queremos mejorar el rendimiento en nuestro deportista en un deporte de resistencia. El entrenamiento, si está bien programado, provocará adaptaciones progresivas en su sistema circulatorio y respiratorio, pero también en su sistema endrocrino, musculo-esquelético, nervioso… lo que le permitirá mejorar cada vez más su rendimiento.

Si además entendemos cómo participan estos sistemas y cómo están interrelacionados, podremos realizar un aporte extra a su entrenamiento que, quizá, le permita avanzar aún más. ¿Qué ocurriría si le propusiéramos a nuestro sujeto entrenar a nivel del mar, pero dormir en un lugar a 2000 o 3000 metros sobre el nivel del mar? ¿Mejoraríamos algún sistema en particular que nos ayudaría en nuestro propósito?

Principio unidad funcional

Varias investigaciones, (Chapman, Karlsen, Resaland, Harber & Witkowski, et al., 2014; Wilber, Stray-Gundersen & Levine, 2007; Stray-Gundersen, Chapman & Levine, 2001) demuestran que una de las mejores estrategias para mejorar el rendimiento a nivel cardiovascular, consiste en seguir el ejemplo propuesto anteriormente.

Al entrenar a nivel del mar, se puede realizar un entrenamiento de alta intensidad (pues la presencia de oxígeno es elevada). Y tras este, si sometemos al deportista a un ambiente en altura, donde disminuye la cantidad de oxígeno presente en el aire, su sistema circulatorio producirá una serie de cambios para mejorar y adaptarse a este ambiente hostil, lo que se traducirá en una mejora en el entrenamiento.

Sin entrar en detalles, podemos decir que, si seguimos este tipo de entrenamiento, las adaptaciones que se producen a nivel de nuestro hematocrito son muy beneficiosas para la mejora del rendimiento en deportes de carácter cíclico de larga duración. Este es solo un ejemplo de cómo, aplicando una visión global del entrenamiento y teniendo en cuenta todas las áreas y campos de actuación, podemos ofrecer métodos, alternativas o técnicas que mejoren mucho más el rendimiento de nuestro deportista.

¿Hablamos sólo de aspectos físicos?

Psicologia entrenamiento

A la hora de hablar del principio de unidad funcional, no se suelen tener en cuenta todos aquellos aspectos psicológicos que son inherentes a la naturaleza del ser humano, y que afectan en mayor o menor medida al rendimiento.

Si atendemos a este principio y vamos un paso más allá, podemos entender que, en ocasiones, de poco servirá mejorar la condición física de nuestro deportista, si a nivel psicológico presenta limitaciones que le impiden rendir adecuadamente en el deporte practicado o durante la competición. 

Estas limitaciones suelen manifestarse en términos de elevado estrés y/o ansiedad, diálogo interno negativo que impide rendir adecuadamente, miedo, inseguridad… Por lo tanto, habrá que tener en cuenta la posible existencia de estos factores negativos, y buscar la solución adecuada para que el deportista pueda rendir al máximo.

Del mismo modo, deberemos valorar si el estímulo que estamos aplicando en términos de entrenamiento físico, está provocando, de algún modo, problemas a nivel psicológico. ¿Cuantos deportistas abandonan la competición debido la elevada presión a la que son sometidos por parte de sus entrenadores?

¿Y qué hay del medio ambiente?

Controlamos a la perfección el entrenamiento y las adaptaciones que produce, así como el estado psicológico del deportista, pero no tenemos en cuenta el ambiente que le rodea… Y de nuevo pueden existir factores en este último que influyan de manera negativa en el deportista.

Imaginemos que estamos entrenando en un lugar que presenta riesgos para la integridad física del atleta, ya sea por instalaciones en mal estado, materiales peligrosos o presencia de personas que presentan un comportamiento inadecuado ¿Cómo afectará esta situación al rendimiento?

Está claro que habrá situaciones en las que no podamos hacer mucho para mejorar el ambiente del sujeto, pero en otras ocasiones quizás si podemos hacer algo y no nos hemos percatado.

Por ejemplo, si estamos entrenando en una ciudad cada día más contaminada, en la que la encontramos altos niveles de polución que pueden estar afectando a la salud y  el rendimiento, sería mucho mejor entrenar en otro lugar que presente unas condiciones medioambientales más favorables.

De este modo, será muy interesante valorar el ambiente del sujeto y modificar aquellos elementos en los que se pueda intervenir para mejorar el entorno que rodea al deportista y permitirle rendir al máximo.

Conclusiones

Por tanto, debemos tener presente que, con un tipo de entrenamiento concreto se puede estar influyendo positivamente en una capacidad y el sistema funcional que lleva asociado, pero no podemos olvidar el resto de posibles influencias y consecuencias, (positivas o negativas) que ese entrenamiento tiene en otras capacidades y sistemas, sin olvidar en ningún momento los aspectos psicológicos que puedan afectar o estar siendo afectados por el entrenamiento así como el medio ambiente que rodea al deportista. 

Recuerda, si no hay resultados a pesar del esfuerzo, piensa qué otros aspectos pueden estar limitando la consecución de objetivos.  Ten en cuenta este principio de unidad funcional.

– Álvaro Martínez Mateo

Lcdo. Ciencias de la Actividad Física y Deporte, Máster en Investigación en Ciencia de la Actividad Física y Deporte.

Bibliografía:

Chapman RF, Karlsen T, Resaland GK, Ge RL, Harber MP, Witkowski S, et al., 2014. Defining the “dose” of altitude training: how high to live for optimal sea level performance enhancement. J Appl Physiol.;116(6):595–603.

Mora, J., 1995. Teoría y Práctica del Entrenamiento y del Acondicionamiento Físico. Cádiz. COPLEF

Stray-Gundersen J, Chapman RF, Levine BD., 2001. “Living high-training low” altitude training improves sea level performance in male and female elite runners. J Appl Physiol; 91: 1113–1120, 

Wilber RL, Stray-Gundersen J, Levine BD., 2007. Effect of hypoxic “dose” on physiological responses and sea-level performance. Med Sci Sports Exerc.;39(9):1590–9.

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